Los procesos que pueden iniciarse para alcanzar las metas pueden ser la ampliación de las actividades de ocio o el ajuste de las disposiciones financieras. El contexto histórico-social obliga a la tarea de adaptarse a los cambios de edad y de reafirmarse en la pertenencia al grupo de personas mayores. Todo ello debe acompañarse de una gran flexibilidad en los cambios de roles a desempeñar. Esto se consigue, con frecuencia, potenciando los roles familiares, por ejemplo, el rol de abuelos.
Erikson explica el desarrollo humano, desde la infancia a la
senectud, como una búsqueda de la identidad personal, a través de ocho etapas. La resolución positiva de cada etapa es de capital importancia para poder acceder a las etapas
siguientes. El conflicto propicia el paso de una etapa a otra superior. Si esa “crisis” no
se resuelve de forma satisfactoria, continúa demandando energía y causando dificultades. Por tanto, toda personalidad sana debe resolver la crisis de forma adecuada. La naturaleza de cada crisis es diferente y se caracteriza por una bipolarización (positiva-negativa).
De acuerdo con Erikson, el problema fundamental que se encara en la adultez es
el de la generatividad frente al estancamiento. Respecto a la generatividad, Erikson afirma que operamos dentro de tres dominios:
• el procreativo, que consiste en dar y en responder a las necesidades de la
siguiente generación,
• el productivo, que consiste en integrar el trabajo a la vida familiar y cuidar a la
siguiente generación, y
• el creativo, que consiste en hacer aportaciones a la sociedad en gran escala.
La alternativa de ambos sexos es el estancamiento y el sentido de ensimismamiento y de tedio. Algunos no perciben el valor de ayudar a la siguiente generación y
tienen sentimientos recurrentes de llevar una vida insatisfactoria. Alcanzan pocos logros
o rebajan los que han obtenido.
En la última etapa de la vida, con la octava crisis de integridad del yo frente a
desesperación, la contradicción se expresa entre el deseo de envejecer satisfactoriamente y la ansiedad que producen los pensamientos de pérdida de autonomía y muerte.
Durante este período se analizan los estadios anteriores, metas, objetivos fijados, alcanzados y no logrados, etc. El individuo entra así en un proceso filosófico orientado hacia
la espiritualidad, las relaciones sociales y la búsqueda del envejecimiento satisfactorio
(sabiduría), que según Erikson muy pocos individuos llegan a experimentar del todo
Teorías sobre el envejecimiento exitoso
En contraposición a las teorías puramente descriptivas que acentúan, ante todo,
los déficits del desarrollo, pueden estudiarse las teorías sobre el envejecimiento exitoso ej: Havighurst y Taba,. Estas teorías intentan describir los caminos que deben
seguir las personas mayores para cumplir con las exigencias de su edad y llegar a un alto
grado de satisfacción en su vida. La satisfacción vital se convierte así en el constructo
psicológico central (Baltes, 1990). Pero no existe unanimidad entre los autores sobre los
procesos que deben seguirse para lograrla.
Teorías parciales o específicas
Las teorías limitadas a un campo específico suelen aparecer mejor formuladas e
investigadas. No intentan explicar el envejecimiento psicosocial en toda su extensión,
sino que se circunscriben a un campo parcial del desarrollo de la edad adulta.

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